lunes, 2 de agosto de 2010

Bingo Pilsener

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El comercial sugiere la reunión de amigos con una invitada recurrente, la cerveza Pilsener. Producto que se identifica con la tradición del país, con la  solidaridad, diversión y el sentimiento de pertenencia nacional. Promueve la asociaciòn y movilización de gente. 

HOMBRES SIN EGO - EGO

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El shampo Ego provoca con esta pìeza publicitaria, la participación del consumidor mediante un feed back directo que solicita el protagonista. Se usa al machismo como elemento de complicidad con el producto.

  

Michael Jackson This Is It- Philippines Prison

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This ic it , video musical de Michael Jackson, motivó una extraordianria acogida del pùblico en el que los reclusos de Filipinas con un manejo de movimientos y escenario imitan a su artista favorito ya fallecido y como una muestra de cariño.

La iniciativa recordaba el talento del artista y el impacto de su música en la población.

SUDA EL JAMON - NIKE

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La firma Nike desarrolló una campaña en contra de las operaciones estéticas, mediante un video que recoge una coreografìa que proyecta ejercicios que reducen el peso de las personas.

La campaña tuvo impacto masivo y mundial, en las principales ciudades del mundo Nike contrató a los mejores coreógrafos nacionales para ensayar los pasos de la coreografìa. Las personas se grabaron su propios videos y dieron testimonios relacionados a que los ejercicios si provocaron la bajada de peso.


domingo, 1 de agosto de 2010

El consumidor del siglo XXI

El comportamiento natural del ser humano ha sido satisfacer sus necesidades a toda costa, condición cosustancial para su sobrivevivencia. Los diferentes momentos históricos de la humanidad han defindo las características de los consumidores, desde el intercambio y comercialización rudimentaria de productos (trueque), hasta las formas más sofisticadas de transacciones que se ejecutan en la actualidad.

La revolución industrial propició el aparecimiento de nuevas formas de comercialización y de consumo, las grandes fábricas que desarrollaron producción masiva de productos se ubicaron en las principales ciudades de los diferentes países donde miles y miles de personas consumían lo que generaban las industrias, convertiéndose así el excedente de producción (oferta) en el determinante de una nueva demanda. 

El ser humano, olvidándose de la escencia de la comercialización inicial de satisfacer sus necesidades, hace de ella un mal hábito de consumo (consumismo), y es en el siglo XX en el que se evidencia esta tendencia, la publicidad y el marketing contribuyen para el auge de este proceso, alentando a las personas optar por esta forma excesiva de consumo.
    
El consumidor actual, del siglo XXI, está íntimamente ligado a los avances tecnológicos que los ha convertido en consumidores sedentarios, capaces de comprar, pagar y recibir los productos y servicios escogidos sin movilizarse fisicamente, con un artefacto tecnológico y de fácil acceso, leáse computador, teléfono celular, agenda electrónica, etc. provocando una actitud más compulsiva hacia el consumo.

La globalización va de la mano con los avances tecnológicos y los tratados comerciales entre países y regiones han permitido conocer a los consumidores nuevos productos, otorgándolos mayores facilidades para adquirirlos, a través del dinero plástico que todo lo compra y es aquí donde se ratifica que el consumismo no ha cesado, más bien se ha incrementado.

Ahora la demanda es la que determina la oferta y es la publidad, que persuade y motiva, la que propicia más demanda. El consumidor es ahora más vulnerable a los mensajes publicitarios que se difunden por diferentes medios, ubicándoles a las redes sociales como un vehículo idóneo e importante para proyectar la promoción de los productos. Los medios masivos de información tradicionales, prensa, radio y televisión se unen a esta cruzada. 

El consumidor del siglo XXI adquiere estatus en la compra de sus productos, desde las clases económicas más bajas hasta las más elevadas, es por eso que se identifica y prefiere articulos de marcas establecidas y reconocidas, creando entre consumidor y producto un vínculo afectivo lo suficientemente grande para provocar fidelidad de marca. El ser humano de este siglo suele ser valorado por lo que consume, existe una relación directa de aceptación social o rechazo en función de lo que se adquiere. "Los consumidores somos lo que compramos".